Poesía

Acá no hay culpables

Acá somos dos almas heridas a destiempo
Cuando llegaste a mi vida yo era un alma herida
Cuando te conocí eras un alma sana
Cuando te encontré nuevamente eras un alma herida
Cuando quise sanar contigo, terminaste hiriéndome
Ahora somos dos almas heridas, solo que a destiempo
Absurdo

Una mujer compleja y un hombre simple,
era obvio que no íbamos a funcionar.
¿Cómo atravesarías mares,
si en ti solo había un charco?

Mi mente navegaba en olas inciertas,
mientras tú chapoteabas sin más,
esperando que en aguas tranquilas,
nos encontráramos en el mismo lugar.

Pero yo seguía el faro en la distancia,
brillando con promesas y sueños,
mientras tú te quedabas en la playa,
incapaz de dejar tus pequeños anhelos.

Nostalgia traicionera 


Me carga pensarte,
culpo a Mercurio retrógrado
de que súbitamente invadas mis pensamientos.
Racionalmente, tengo mil motivos
para odiarte, ignorarte y suprimir tus recuerdos.
Pero la nostalgia traicionera
se niega a aceptar que tú mataste
nuestro lindo recuerdo,
y que esos días juntos destruyeron años de amor.

Añoro que me extrañes,
que al menos cruce por tu mente el pensamiento de "la perdí".
Sé que no te quiero en mi vida,
sé que no me quieres en la tuya;
me lo dijo tu silencio estos meses.
No quiero saber de ti,
pero mentiría si no te dijera
que una parte de mí espera tus palabras de perdón.

En la quietud de la noche,
me pregunto si alguna vez te detuviste
a pensar en lo que perdiste.
Si alguna vez te arrepentiste
de haberme lastimado, de haberme dejado.
Es evidente que jamás seremos los que fuimos.
Yo me estoy despidiendo de tu recuerdo, poco a poco.

Qué ironía, ahora no hay nada,
ni siquiera ese recuerdo de los días lindos,
ni esa paz del amor inocente,
del que alguna vez me llamó amor de su vida.
Quizá algún día te des cuenta
de que estas letras eran para ti,
y espero que cuando eso suceda,
ya no te pertenezcan,
y ya esté en otros brazos, teniendo al fin mi amor bonito,
que tú no pudiste cuidar.

Perfumes 

Tu perfume, que una vez me enloqueció,
aquel que elegí con tanto amor, ya no existe.
El que llevas ahora es tan insípido como nuestro amor marchito.
He cambiado mi perfume,
y con él, el rastro de nuestros recuerdos se ha desvanecido.
Gracias a esto, nunca más volveré a sentirte cerca.
Tú tampoco podrás hallar mi aroma con facilidad.
Pero, cada vez que un toque de pomelo acaricie el aire,
recordarás mis labios y los besos que ya no te pertenecrerán.

Silencio(s)

Te regalo mi silencio 
Porque mis palabras no puedo
Te envío mis pensamientos para que un día dejes de visitarme
Sobretodo en las noches cuando no quiero que existas
Ni, tú, ni, yo
Ni el recuerdo de lo que fuimos